
El frío no debería mandar a nadie al sofá. Con un poco de cabeza y una planificación sencilla, los mayores pueden seguir moviéndose sin renunciar a seguridad ni comodidad. Mantener la musculatura despierta, afinar el equilibrio y activar la circulación es oro puro en esta época.
¿Cuánto ejercicio y de qué tipo?
Como brújula general, se suele recomendar acumular cada semana unas cuantas horas de actividad moderada —piensa en caminar a buen ritmo— o, si el cuerpo lo permite, algo más intenso pero de menor duración. A esto se suman un par de sesiones de fortalecimiento muscular y pequeños momentos dedicados a trabajar la estabilidad. Todo es flexible: el ritmo lo pone cada persona.
Ideas de ejercicio dentro y fuera de casa
En casa:
- Caminar de un extremo a otro del pasillo con pasos amplios.
- Subir un par de escalones con apoyo seguro.
- Bicicleta estática o pedaleador portátil.
- Movilidad articular suave y tonificación con mancuernas ligeras o botellas de agua.
Prácticas de equilibrio sujetándose a una mesa o respaldo firme.
Al aire libre:
- Paseos cortos cuando el sol calienta algo más.
- Espacios llanos y bien iluminados.
- Evitar zonas con escarcha o suelos irregulares para no jugarse una caída.
Seguridad y ganas de seguir
La clave es el combo clásico: ropa en capas, suelas que agarren bien, unos minutos de calentamiento para despertar el cuerpo y beber agua aunque no apetezca. Dividir la actividad en momentos breves a lo largo del día suele funcionar mejor que una única sesión larga. Y si se comparte con otras personas, mucho más motivador… y más divertido.
Un cuidado hecho con cariño y seriedad
Nuestro equipo se toma muy en serio el bienestar de los mayores. Si quieres saber más o te apetece venir a ver cómo trabajamos, estamos aquí para ayudarte.