¿Cómo tratar a una persona con demencia?

Según la Organización Mundial de la Salud, entre un 5% y un 8% de la población general de más de 60 años sufre demencia en un determinado momento. Esta enfermedad afecta a más de 50 millones de personas en el mundo. Con el progresivo aumento de la esperanza de vida, se estima que la cifra aumentará a 152 millones para 2050.

Con estas cifras, no es improbable que cerca de ti se encuentre una persona que esté sufriendo algún tipo de demencia o pueda verse afectada en el futuro por alguna de sus formas: Alzheimer, enfermedad de Pick o demencia por cuerpos de Lewy. La demencia tiene distintas caras, pero su presencia en la sociedad es real. A veces se piensa que, en estos casos, hay poco que hacer, salvo el tratamiento médico y observar cómo nuestro padre, madre o abuelo sufre un progresivo deterioro cognitivo, por ejemplo. Pero, en realidad, tú puedes tomar unas medidas importantes para que el enfermo pueda llevar la enfermedad de la mejor manera posible, e incluso paliar los efectos.

Tres claves para tratar a una persona con demencia: Atención, Cercanía, Profesionalidad

En primer lugar, es necesario prestar la atención debida a las personas que sufren demencia. Esto conlleva tomar conciencia temprana de la situación cuando ocurre en nuestro entorno familiar: un padre, un abuelo, un hermano u otro familiar cercano.

Si percibimos que puede tener síntomas, lo más conveniente es contar con un diagnóstico médico y afrontar la situación cuando está en fase incipiente.

La cercanía al enfermo es fundamental. Tiene que notar que no está solo ante el problema y el acompañamiento de los familiares o de profesionales del sector puede evitar que el proceso degenerativo se acelere más.

También será oportuno evaluar los escenarios posibles para tratar de la mejor manera posible el problema del enfermo, pensando en su bienestar, calidad de vida y en gestionar el impacto que tendrá en la convivencia familiar.

La tercera clave determinante es la profesionalidad. Puedes buscar un apoyo profesional externo, como los servicios que ofrecemos en la residencia de mayores de Guadarrama. Estos centros o residencias cuentan con equipos de profesionales que realizan planes de actividades para personas mayores, donde éstas realizan ejercicios para la demencia y se mantienen activas. Además, reciben un trato humano constante que les ayuda a estar alejadas del aislamiento o la soledad.

Entre los beneficios de las residencias de mayores está, además de las actividades, el de estar en un entorno seguro: son hogares en los que se garantiza el buen trato y la competencia profesional para atender eficazmente a las personas de edad avanzada. Esto es especialmente importante si éstas tienen algún tipo de dependencia.

Por último, no hay que olvidar el desgaste mental y emocional que esta enfermedad puede suponer para los familiares, incluyendo situaciones de ansiedad y estrés. Si el paciente está bien atendido, los familiares pueden dormir más tranquilos.